La publicidad se quiere autodestruir (?)

En el entorno ‘’media’’ ya hemos visto cómo números y algoritmos pueden poner contra las cuerdas a las personas. Ahora, quieren dar un salto e intentar llevarnos a la lona en cuanto a creación del contenido se refiere.

Hoy queremos tomar una posición crítica y no addvercentrista sobre el tema, queremos analizar qué está pasando y hacia donde corremos el riesgo de encaminarnos.

El proceso de digitalización está cambiando la sociedad, nos está cambiando a todos y cada uno de nosotros. Nuestra manera de percibir, sentir y actuar. El fenómeno ‘’money follows eyeballs’’ está muy estrechamente vinculado a esto, el dinero que se invierte en publicidad, se encamina hacia donde se mueve el consumidor, por lo que no hace falta demasiado análisis para saber que el dinero fluye cada vez más hacia el sector digital y los medios que aquí se mueven.

Pero no solamente estamos viviendo un aumento exponencial de la publicidad en canales digitales, si no también, un proceso cada vez más acelerado de la automatización de la misma. Esto se define como ‘’Programmatic Advertising’’, y su función es bastante sencilla: un programa de software busca el target adecuado (personas que buscan habitualmente un producto, servicio o marca en concreto) y lo que hace es mostrarle publicidad adaptada a sus intereses. Según cómo reaccionan estas personas a esa publicidad, el software aprende de ellos y adapta el contenido para futuros. Este nivel de precisión es algo prácticamente impensable para un ser humano e impensable del todo, hacerlo en el tiempo que lo consigue este software.

En EE.UU. la publicidad automatizada alcanzará el 80% del total en el año 2017… cifras escalofriantes que te hacen frotarte los ojos y plantearte si aún sigues dentro de ese espejo negro, pese a haber apagado Netflix hace ya unas horas.

Pero esta transformación no acaba aquí, muchos ya hablan de una automatización de los procesos creativos, de diseño, de copy… Teniendo en cuenta que aproximadamente un 50% del tráfico que se produce en la red no está realizado por humanos (si no por bots), esta evolución (anti) ‘’natural’’ parece algo no demasiado alocado.

La autodestrucción como siempre, a lo largo de la historia en diferentes sociedades y sectores, parece que se está orquestando desde dentro si no lo paramos. ‘’Quien hace sus trabajos de forma mecánica, al final obtiene corazón de máquina’’, ya lo dijo alguien más sabio que nosotros hace más de dos mil años.

La magia de la publicidad no es crear un banner, no es generar leads, aumentar el número de clicks o conseguir tráfico a una página de Facebook. La magia real de la publicidad está en emocionar, en enamorar, en hacer que el público reflexione. Está en conseguir crear conciencia de temas olvidados, está en luchar y en cambiar el mundo…

No podemos perder el alma de nuestro sector, no podemos dejar que por lo que muchos publicistas luchamos día a día, que no es otra cosa que conseguir unir marcas y usuarios para generar experiencias y mejorar la vida de las personas, muera.

La publicidad no busca alinear, la publicidad, para muchos/as los/as que trabajamos en este sector, busca hacer conciencia, contar lo que otros no cuentan y conseguir una sociedad más libre.

‘’Sin corazón, sólo seríamos máquinas’’

 

 

 

 

 

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